El fútbol argentino está en crisis.¿Hay una razón para explicar las debacles del seleccionado de Maradona, Boca y River?
No, una no, hay varias, que no alcanzaré a detallarlas, creo.
Maradona heredó un plantel desordenado por el cuerpo técnico anterior, pero Diego no lo ha podido encarrilar. Bilardo está “lejos” de Maradona, como si estuviera alejado de cualquier discrepancia contra su ex dirigido, no apreciamos con exactitud la función específica del DT campeón del mundo en México `86. Grondona sabe que apostó todo por Maradona y que el propio Maradona es el que debe reparar este gran problema.
Al “Diez” lo notamos sin reacción ante la adversidad, como resignado a que el grupo de jugadores se niegan a remontar todo lo negativo que fue este camino en la eliminatoria al próximo mundial. No nos entra en la cabeza que la Argentina no vaya a Sudáfrica. Pero si me atrevo a creer en un plan coordinado con tiempo suficiente para preparar los 7 pasos hasta el final del campeonato del mundo y con Maradona.

Boca está en crisis, sus jugadores parecen estar al punto del retiro. Se arrastraban por la cancha en los últimos minutos de los partidos contra Vélez en la Sudamericana y en la Bombonera contra Godoy Cruz de Mendoza, en sendas derrotas. ¿El inconveniente se tratará de una escasa preparación física, el viaje a Europa perjudicó, están mal preparados para la alta competencia? ¿Basile acaso volverá a claudicar y ocultará los motivos como cuando abandonó el seleccionado? ¿Las desaveniencias entre Riquelme, Palermo y el resto son más hondas de lo que presuponíamos? ¿El plantel quiere a Bianchi técnico y no a Bianchi manager?
River está en crisis, sus jugadores no encuentran el rumbo, Gorosito se resiste a abandonar el barco, los jugadores viven angustiados, envueltos en la vergüenza por no poder ser competitivos en la Sudamericana y el torneo doméstico. El foco de este pésimo momento es fácil de dilucidar.La dirigencia comandada por Aguilar e Israel en este último lustro se han encargado de cometer actos muy poco claros, que llevaron a River a esta decadencia absoluta, que parece no tener fin.
Negociaciones espurias, malas administraciones a la hora de los balances, relaciones sombrías con empresarios y representantes, y los hechos de violencia de una barra brava cercana a la cúpula directriz han trasformado a River en un club devastado.
Todo este cúmulo de fracasos ha arrastrado a jugadores y técnicos hacia un abismo que nunca se ha visto en la historia del millonario. Urge llegar a las elecciones presidenciales en diciembre para cambiar el rumbo.
¿Cómo podrán modificar estas realidades la AFA, Boca y River?





